Para arrancar bien y no dejar el blog abandonado, te paso un cuento que escribí hace un tiempo para una materia de la facu. Espero que te resulte divertido... Muaa!!
15 de Junio
No vas a creer lo que me paso hace no más de dos horas.
¿Te acordás de ese chico que me hizo tanto mal? Creo que se llamaba Mateo, bueno, en realidad no quiero ni recordar su nombre. El asunto es que lo que me pasó esta mañana hizo que lo olvidara para siempre.
Me subí al colectivo a eso de las diez y media, pagué mi boleto y me senté en uno de los asientos individuales.
Todo iba bien, como de costumbre, hasta que en la siguiente parada se subió al colectivo una cara conocida.
Después de mucho mirarlo, disimuladamente, por supuesto, me di cuenta de que se trataba de Santino, ¿te acordás de Santino? No se si alguna vez te hable de él.
Íbamos juntos al colegio cuando éramos muy chicos, no se si tendríamos 7 u 8 años.
Yo siempre había estado secretamente enamorada de él, pero nunca pude decírselo.
Después se cambió de colegio y no lo vi más. Hasta el día de hoy, claro.
¿Será que me lo encontré para cerrar ese capítulo inconcluso de mi vida amorosa? Tal vez. Para mí que fue el destino.
16 de Junio
Hoy lo volví a ver, pero creo que él no me vio. No creo que me reconozca, pasó muchísimo tiempo.
La cosa es que yo sí me acuerdo. Tal vez él también se acuerde de mí, pero por miedo no me diga nada.
¡Estaba tan lindo! Te juro que cuando lo veo ni pienso en ese tal Mateo del que hablaba.
Me están llamando para comer, así que mejor me voy.
Mañana si vuelvo a verlo lo saludo, ya fue. Si se acuerda, se acuerda, y si no, le refresco un poco la memoria.
17 de Junio
Malas noticias. Hoy a la mañana no lo vi. Parece que me tome el colectivo algo temprano por la emoción, y él no llegó a subirse a tiempo.
¡Que mal!
En fin, de lo triste que estaba me fue mal en el trabajo. Estaba tan distraída pensando en Mateo, ¡perdón!, en Santino.
La buena noticia es que a la vuelta sí me lo crucé, pero el colectivo estaba tan lleno de gente que no pude ni acercarme. Pero en un momento el colectivero hizo una maniobra rápida y el movimiento hizo que Santino me mirara. No me dijo nada, pero por lo menos me miró.
Me pregunto a donde viajará él. Seguro que va a la facultad. Siempre tuvo ese aspecto de chico estudioso. Y además lleva una mochila, así que supongo que ahí guarda sus carpetas. ¿Qué estará estudiando? Ese es un buen tema de conversación, ¿no? Si vuelvo a verlo se lo pregunto.
Ya es tarde y yo sigo acá escribiendo, mejor me voy a dormir. Hasta mañana, diario, voy a descansar.
Tengo el presentimiento de que las cosas van a dar un giro inesperado y emocionante. ¡No puedo esperar a contarte todo!
18 de Junio
¿Te acordás que ayer te dije que tenía el presentimiento de que algo inesperado iba a pasar? Bueno, no me equivoqué.
El problema es que no fue nada bueno.
Yo lo estaba esperando en el colectivo, como siempre, y estaba totalmente decidida a saludarlo. Pero cuando se subió, no estaba solo, como siempre, sino que venía en compañía de una chica. Seguro que están saliendo. Me di cuenta de eso por la forma en la que se reían.
¡Me sentí una tonta!
Al final resulta que todos los hombres son iguales. Alimentan las esperanzas de una para después rompernos el corazón. Debí haberlo notado antes. Pero no, una vez mas caí en ese jueguito.
Ahora ni siquiera sé con qué cara voy a ir mañana a trabajar. Ya fue, mejor me tomo el tren y listo, problema solucionado. Se ve que lo mío con Santino no tenía que pasar.
Lo que todavía no me queda claro es por qué me pasan estas cosas a mí. Me ilusiono y al final no me sirve de nada.
¡Ay, Mateo! ¡Cómo te extraño!

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